Lluvias del Monzón reducen severamente la sequía en más del 75% de los municipios de Chihuahua

Más de tres cuartas partes de los municipios del estado de Chihuahua registraron mejoras significativas en sus niveles de sequía durante la última quincena de junio, gracias a las lluvias generadas por el Monzón Mexicano, fenómeno climático que marca la temporada de precipitaciones de verano en el norte del país.

De acuerdo con el Monitor de Sequía de México, al 30 de junio 21 municipios ya se encuentran sin sequía, 14 están clasificados como “anormalmente secos” (D0), siete presentan sequía moderada (D1), otros siete sequía severa (D2), 10 municipios están en sequía extrema (D3) y solo ocho permanecen en sequía excepcional (D4).

Los datos muestran una notable recuperación frente a la situación del 15 de junio, cuando todo el estado estaba en sequía, con Ciudad Juárez y la región fronteriza bajo el nivel más grave (D4) y el resto del estado en sequía extrema (D3).

Los más beneficiados

Municipios como Chihuahua, Cuauhtémoc, Delicias, Meoqui, Carichí, Gran Morelos, Santa Isabel y Aquiles Serdán pasaron de niveles extremos de sequía a cero sequía. En total, 52 municipios mejoraron al menos un nivel en el índice de sequía, muchos de ellos con cambios dramáticos de dos o hasta tres niveles.

Por ejemplo, Ahumada redujo su clasificación de D4 a D2, Julimes de D3 a D1 y Jiménez de D2 a D0. En tanto, Juárez, aunque sigue afectado, bajó de sequía excepcional a extrema (D4 a D3).

Municipios que permanecen sin cambios

A pesar de las lluvias, 11 municipios —principalmente en la región norte del estado— no registraron mejoría, entre ellos Ascensión, Camargo, Casas Grandes, Coyame, Guadalupe, Janos, Manuel Benavides, Ojinaga y Nuevo Casas Grandes, que se mantienen en sequía excepcional (D4).

El Monzón: factor clave

Las lluvias comenzaron de forma más consistente a partir del 22 de junio, coincidiendo con el inicio del verano. A diferencia de otras regiones del país, Chihuahua no experimenta la Canícula, y por el contrario, las lluvias más intensas se concentran durante julio y agosto, impulsadas por el monzón mexicano: un fenómeno natural que introduce grandes cantidades de humedad desde el Pacífico hacia el norte del país.

Panorama alentador, pero con retos

Si bien las lluvias han sido abundantes y oportunas en gran parte del estado, la zona norte sigue en alerta por niveles de sequía que impactan tanto en el corto como en el largo plazo, especialmente en regiones como la frontera y el desierto chihuahuense, donde la recuperación del suelo y mantos acuíferos será más lenta.

A pesar de ello, las lluvias representan un respiro importante para la agricultura, la ganadería y el abasto de agua potable en municipios que habían estado en crisis hídrica durante meses.