
Una nueva generación se niega a ser espectadora y exige protagonismo en la política y en la transformación social.
Cada vez que se habla de juventud y política, surgen los mismos clichés: “los jóvenes son el futuro”, “falta compromiso”, “no les interesa”. Pero la realidad actual desmiente estas frases hechas. En las calles, en las redes y en los espacios de decisión, una nueva generación irrumpe con fuerza, cambiando las reglas del juego político con una mezcla de urgencia, creatividad y hartazgo.
Los jóvenes ya no quieren ser espectadores de los errores heredados. Frente al cambio climático, la desigualdad, la corrupción y la precarización laboral, exigen ser protagonistas. Y no solo con protestas: muchos están tomando las riendas, postulándose a cargos públicos, liderando movimientos sociales o creando alternativas políticas.
Es un orgullo que las juventudes participemos en espacios de mejora para la sociedad y para la nación. Se ha hablado mucho de la participación juvenil, y vemos incontables casos de jóvenes que han luchado, trabajado e intervenido en los problemas de sus comunidades. A pesar de ello, la política tradicional aún se resiste a abrirnos la puerta. Pero la historia lo demuestra: cada cambio verdadero ha surgido de quienes se atrevieron a cuestionarlo todo.
Por eso no hay excusas. No hay excusas para no buscar un cambio grande a través de la participación política o de la creación de un movimiento propio. Nosotros, como jóvenes, debemos involucrarnos; y con esa visión y esa energía que nos caracteriza, estoy seguro de que las participaciones y los resultados vendrán.
Aun así, existen líderes que siguen creyendo en el talento juvenil y que se han dedicado a apoyar a las nuevas generaciones. Quiero resaltar que está en nosotros el hacer y cambiar las cosas como las conocemos. Está en los jóvenes. “No hay excusas”.
✍️ Eduardo Parga
Joven líder y columnista en temas de participación juvenil y política.