
Ciudad de México.– El Partido Acción Nacional (PAN) anunció su “nueva era” política, pero todo indica que esta decisión podría marcar el inicio de su caída electoral. Sin alianzas con el PRI ni con Movimiento Ciudadano (MC), el blanquiazul parece encaminarse a una derrota segura frente a Morena y sus aliados.
El dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, declaró que su partido “no dependerá de ninguna alianza partidista”, y que apostarán por candidatos propios, incluso externos, elegidos mediante encuestas. Sin embargo, en el fondo, la decisión refleja aislamiento, desgaste interno y falta de rumbo en una oposición que sigue sin conectar con la ciudadanía.
“Esta es la era en que los panistas le apostamos todo al PAN”, dijo Romero durante el evento de relanzamiento. Pero en la práctica, esa apuesta luce más como un salto al vacío.
En los últimos años, las alianzas con el PRI y el PRD fueron las únicas que permitieron al PAN mantener presencia en congresos locales y resistir el avance de Morena. Sin esa coalición, Acción Nacional se arriesga a perder más gubernaturas, alcaldías y curules, especialmente en estados donde su fuerza territorial es débil.
Incluso dentro del panismo hay molestia. Dirigentes y cuadros locales han señalado que romper los acuerdos con otras fuerzas opositoras solo beneficia a Morena, que mantiene una estructura nacional sólida y una base electoral consolidada.
“Quedarse solo en este momento no es valentía, es suicidio político”, opinó un exdirigente panista consultado. “Romero quiere vender independencia, pero lo que realmente refleja es una desconexión con la realidad del país”.
A pesar de su discurso sobre “liderazgos ciudadanos” y un supuesto “relevo generacional”, el PAN sigue sin mostrar una ruta clara para volver a ser competitivo. La estrategia de lanzar candidatos “por encuesta” podría terminar siendo otro experimento fallido dentro de un partido que ha perdido identidad, liderazgo y credibilidad.
Mientras Morena avanza con proyectos y presencia en todo el país, el PAN parece encerrarse en sí mismo, confiando en una nostalgia partidista que ya no moviliza votos.
Si las elecciones fueran hoy, el PAN difícilmente ganaría sin alianza. Y aunque Jorge Romero hable de un “resurgimiento”, la realidad apunta más a un hundimiento disfrazado de renovación.