Cuauhtémoc, Chihuahua, se ha convertido en un ejemplo claro de cómo la falta de liderazgo y estrategia en seguridad pública puede sumergir a una ciudad en la violencia y el miedo. Según datos del Fideicomiso para la Competitividad y Seguridad Ciudadana (FICOSEC), el municipio ocupa los primeros lugares en homicidios, robos y narcomenudeo entre las localidades con más de 100,000 habitantes, superando incluso a Ciudad Juárez en algunos indicadores .
En 2024, Cuauhtémoc registró 135 asesinatos, una ligera disminución respecto a los 143 del año anterior, pero aún así mantiene una tasa alarmante de homicidios con armas de fuego, reflejo de disputas entre grupos criminales . Además, los robos a casa habitación aumentaron un 43% en comparación con 2022, y los delitos de lesiones dolosas también mostraron un incremento significativo .
A pesar de estos datos preocupantes, la administración del alcalde Beto Pérez ha sido criticada por su falta de acción efectiva. Aunque se han recibido patrullas del gobierno estatal y se han implementado programas como el Departamento de Justicia Cívica, la percepción ciudadana es que estas medidas son insuficientes y llegan tarde . La ciudadanía exige una respuesta más contundente y una estrategia integral que aborde las causas profundas de la violencia, como el consumo de drogas y la falta de oportunidades.
En resumen, Cuauhtémoc enfrenta una crisis de seguridad que requiere una acción inmediata y efectiva. Es imperativo que las autoridades municipales reconozcan la gravedad de la situación y trabajen en conjunto con los niveles estatal y federal para implementar soluciones duraderas. La comunidad cuauhtemense merece vivir sin miedo y con la certeza de que sus autoridades están comprometidas con su bienestar y seguridad.





