Ariadna Montiel asume la presidencia de Morena con un llamado a la unidad de cara a 2027

En una jornada marcada por el cierre de filas, Ariadna Montiel Reyes, exsecretaria de Bienestar, fue elegida este domingo por unanimidad como la nueva presidenta nacional de Morena. El nombramiento ocurrió durante el VIII Congreso Nacional Extraordinario celebrado en el World Trade Center de la Ciudad de México, donde también se designó a Oscar del Cueto García como Secretario de Finanzas.

Montiel sucede en el cargo a Luisa María Alcalde, quien presentó su renuncia tras ser invitada por la presidenta Claudia Sheinbaum para encabezar la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal a partir del 4 de mayo. Al despedirse, Alcalde resaltó la consolidación del partido y su compromiso con la continuidad del proyecto de transformación.

La sesión fue inaugurada por Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional y gobernador de Sonora, quien emitió un mensaje contundente ante los más de 1,800 congresistas presentes:

  • Alerta sobre injerencias: Denunció «viejas tentaciones imperiales» y presiones externas que buscan debilitar la soberanía nacional y el movimiento.
  • Disciplina interna: Advirtió que, aunque competir y debatir es válido, no debe permitirse que las ambiciones personales hacia el proceso electoral de 2027 dividan al partido.
  • Contexto crítico: Los trabajos se realizaron bajo la sombra de la licencia solicitada por el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, tras señalamientos externos.

Rumbo a 2027: «El segundo piso de la transformación»

La nueva dirigencia asume la responsabilidad de organizar la selección de los coordinadores estatales de defensa de la transformación, proceso que iniciará el próximo mes. Montiel enfatizó que quienes aspiren a candidaturas en 2027 deberán contar con trayectorias impecables, pues está en juego la autoridad moral del movimiento ante la ciudadanía.

Finalmente, Durazo recalcó que el éxito electoral de 2027 será determinante para garantizar la gobernabilidad en la segunda mitad del sexenio de Claudia Sheinbaum, pidiendo a la militancia no «morder el polvo» ante las campañas de desprestigio de la oposición.