
Ciudad Cuauhtémoc, Chih.– Cuauhtémoc vive un ejemplo claro de lo que pasa cuando los gobernantes están más preocupados por las fotos y los discursos que por resolver los problemas reales de la gente. La gobernadora María Eugenia Campos Galván presumió en redes sociales la rehabilitación de más de 90 kilómetros de caminos, pero quienes recorren el inicio del Corredor Comercial, a la altura del Tecnológico, ven otra realidad: un tramo en ruinas, lleno de baches, sin mantenimiento y convertido en símbolo del abandono.
El alcalde Beto Pérez, lejos de tomar cartas en el asunto, optó por culpar al Estado, asegurando que no es competencia del municipio. Mientras tanto, los comerciantes, productores y ciudadanos que usan esta vía todos los días tienen que lidiar con daños a sus vehículos, retrasos y riesgos constantes.
Este juego de culpas entre Estado y Municipio solo confirma lo que muchos ya piensan: Cuauhtémoc no está en la agenda de quienes gobiernan. La incapacidad de Maru Campos para atender tramos estratégicos y la pasividad de Beto Pérez para buscar soluciones, demuestran que en ambos niveles de gobierno sobra excusa y falta voluntad.
La consecuencia es clara: mientras los políticos se reparten la responsabilidad, la ciudad se deteriora y sus habitantes pagan el precio.