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Miles de personas visitan las pirámides en busca de energía espiritual por el equinoccio

Frente a la majestuosa Pirámide del Sol, dos grupos de danzantes prehispánicos se alinearon para ejecutar sus tradicionales coreografías, acompañados de tambores y sahumerios con incienso. Durante su presentación, invitaron a los turistas presentes a unirse a ellos, formando un gran círculo de unidad, tomados de las manos, para bailar juntos en un acto de hermandad.

De esta manera, los asistentes, vestidos con ropa blanca, siguieron una vez más la tradición de «recargarse de energía» en el equinoccio de primavera, como lo hacen cada 21 de marzo. Esta costumbre, que atrae a miles de personas, se mantiene viva año tras año. Como en ocasiones anteriores, se decidió restringir el acceso a la cima de las pirámides por motivos de seguridad, debido a la gran afluencia de visitantes. En este sentido, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) implementó el Operativo Equinoccio de Primavera 2025, con la participación de diversas dependencias gubernamentales a nivel federal, estatal y municipal.

Desde tempranas horas, en la zona arqueológica de Teotenango, ubicada en Tenango del Valle, decenas de personas de todas las edades llegaron con la intención de levantar las manos hacia el sol y absorber la energía solar que caracterizó este día especial. La ceremonia de conexión con la naturaleza y el cosmos fue un acto simbólico que unió a los presentes en este antiguo sitio.

Por otro lado, en el cerro del Murciélago, ubicado en Zinacantepec, lugar de relevancia para los pueblos originarios mazahua y otomí, se llevó a cabo la ceremonia del Fuego Nuevo, un ritual que busca reforzar la conexión entre la naturaleza y los ciclos agrícolas, una práctica ancestral que sigue siendo muy significativa para las comunidades locales.

En Yucatán, la zona arqueológica de Chichén Itzá también fue escenario de un evento multitudinario. Cientos de personas se reunieron para presenciar la famosa bajada de Kukulcán, un fenómeno de luz y sombra que ocurre solo una vez al año, en el equinoccio de primavera. A través de las redes sociales, se difundieron imágenes que mostraban a los turistas esperando pacientemente bajo el sol por varias horas para disfrutar de este impresionante espectáculo.

Sin embargo, mientras miles de turistas y habitantes locales admiraban el fenómeno natural, un turista alemán intentó burlar las medidas de seguridad y escaló la pirámide de Chichén Itzá, algo que está estrictamente prohibido desde 2008 por el INAH. El visitante logró ascender una buena altura antes de ser interceptado por el personal de seguridad y los guardias del sitio, quienes lo obligaron a descender. A pesar de la intervención, la multitud enfurecida reaccionó violentamente, golpeándolo y exigiendo sanciones severas, como prisión.

Además de Chichén Itzá, otros sitios arqueológicos que recibieron una gran afluencia de visitantes en esta fecha fueron la zona arqueológica de Palenque, en Chiapas; Uxmal, en Yucatán; Isla de Janitzio, en Michoacán; Tulum y Cozumel, en Quintana Roo; Calakmul, en Campeche, y Monte Albán, en Oaxaca. Todos estos lugares fueron testigos de la celebración del equinoccio de primavera, un momento de profunda conexión con las tradiciones ancestrales.