Maria Luisa Alcalde deja la dirigencia de Morena para atender el llamado de Claudia Sheinbaum

La presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, confirmó su salida de la dirigencia del partido tras aceptar la invitación de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para incorporarse a su equipo como titular de la Consejería Jurídica del Ejecutivo federal.

A través de un mensaje difundido en redes sociales, Alcalde expresó su agradecimiento por la encomienda y formalizó su decisión, con lo que concluye su gestión al frente del partido oficialista a poco más de un año de haber asumido el cargo. Su salida ocurre en medio de un proceso de ajustes internos dentro del movimiento.

El relevo se da tras un periodo marcado por tensiones al interior del partido, así como por resultados que generaron cuestionamientos y retos en la articulación de estructuras locales. La determinación también pone fin a un breve episodio de incertidumbre, luego de que la propia dirigente solicitara tiempo para valorar la propuesta presidencial antes de hacerla pública.

La Consejería Jurídica de la Presidencia, cargo que dejará Esthela Damián Peralta a finales de abril, representa una posición estratégica dentro del Gobierno Federal, al ser responsable de la elaboración, revisión y validación legal de iniciativas, decretos y controversias constitucionales del Ejecutivo.

Tras la salida de Alcalde, se prevé el inicio del proceso interno para designar a la nueva dirigencia nacional de Morena. Entre los perfiles que suenan con mayor fuerza se encuentra Ariadna Montiel, actual titular de la Secretaría del Bienestar, aunque hasta el momento no existe una definición oficial sobre el relevo.

De concretarse, el eventual arribo de Montiel apuntaría a fortalecer la estructura territorial del partido rumbo a las elecciones intermedias de 2027, consideradas clave en la antesala de los comicios presidenciales de 2030.

La salida de Alcalde no solo representa un cambio administrativo, sino también el cierre de una etapa en el partido, caracterizada por desafíos internos y la necesidad de redefinir su rumbo político de cara a los próximos procesos electorales, en los que estarán en juego gubernaturas, el Congreso y múltiples cargos locales.

En su mensaje de despedida, la ahora exdirigente subrayó que su participación en el movimiento responde a una vocación de servicio más que a la búsqueda de cargos, y expresó su confianza en que la próxima dirigencia mantendrá el rumbo del proyecto político.

Finalmente, el siguiente paso será la convocatoria al Consejo Nacional de Morena, instancia encargada de elegir a la nueva persona que asumirá la presidencia del partido, en un contexto de reconfiguración interna y de preparación rumbo a los próximos desafíos electorales.