
Detroit, EE.UU. — La escudería Cadillac ha sacudido el mundo del automovilismo al anunciar oficialmente el regreso del piloto mexicano Sergio “Checo” Pérez a la Fórmula Uno, tras su salida de Red Bull en 2024. El tapatío compartirá garaje con el experimentado finlandés Valtteri Bottas, formando una dupla que promete dar de qué hablar en la temporada 2026.
Cadillac, que debutará como equipo en la máxima categoría del automovilismo, calificó a sus nuevos pilotos como “una combinación inigualable de experiencia, liderazgo y perspicacia técnica”. Y no es para menos: entre Pérez y Bottas acumulan 527 Grandes Premios disputados, 23 pole positions y 16 victorias, además de tres triunfos en carreras sprint.
Ambos pilotos tienen en común haber sido compañeros de dos de los campeones más dominantes de la era moderna: Bottas junto a Lewis Hamilton en Mercedes, y Checo junto a Max Verstappen en Red Bull. Su conocimiento interno de equipos ganadores podría ser clave para el desarrollo competitivo de Cadillac en su debut.
Sin embargo, el anuncio no ha estado exento de controversia. Algunos aficionados estadounidenses han expresado su descontento en redes sociales, recordando que Cadillac había insinuado previamente que uno de sus asientos sería ocupado por un piloto local. La decisión de apostar por dos figuras internacionales, aunque populares, ha generado debate sobre la representación nacional en el nuevo proyecto.
Con esta jugada, Cadillac deja claro que busca resultados desde el primer día. Y con Checo y Bottas al volante, el rugido del motor estadounidense podría hacerse sentir más fuerte que nunca en el paddock de la F1.