
El Presidente del Consejo Estatal Agropecuario de Chihuahua, Arturo González Ruiz, expresó su profunda preocupación ante el cierre de la frontera para la exportación de ganado, una medida que calificó como “un golpe duro e inesperado” para el sector ganadero de la entidad y de otros estados exportadores.
La decisión, atribuida a un nuevo caso de gusano barrenador detectado en el norte de Veracruz —a más de 360 kilómetros de la frontera con Texas—, ha generado gran incertidumbre entre los productores chihuahuenses, quienes dependen en gran medida del comercio binacional.
“Nos tomó por sorpresa. No hay justificación técnica real para cerrar toda la frontera. La incidencia de gusano barrenador ha disminuido notablemente y no representa una amenaza inmediata”, aseguró González Ruiz, visiblemente molesto.
El líder agropecuario manifestó su escepticismo sobre la verdadera motivación detrás del cierre, sugiriendo que pudo haber influencias externas de ganaderos estadounidenses, principalmente de Texas, quienes han presionado en otras ocasiones para imponer restricciones.
Además de la afectación directa a los productores de Chihuahua, González Ruiz advirtió que la medida tendrá consecuencias económicas severas para otros estados que dependen de la exportación de ganado, golpeando a miles de familias en el medio rural.
El Consejo Estatal Agropecuario de Chihuahua hizo un llamado urgente a las autoridades federales mexicanas para que intervengan y entablen diálogo con sus contrapartes en Estados Unidos, a fin de restablecer lo antes posible el flujo comercial y evitar mayores daños al sector.
“Esto no puede quedar así. Se necesita una estrategia clara, inmediata y firme para defender la actividad ganadera mexicana. No se puede permitir que una decisión tomada sin sustento técnico arruine el trabajo de años de los productores”, concluyó.